Qué hacer antes, durante y después de un terremoto: recomendaciones para proteger a toda la familia
Al menos 920 personas murieron, 3.360 resultaron heridas y más de 50.000 permanecen desaparecidas tras los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el miércoles 24 de junio.
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De acuerdo con el balance oficial del Gobierno venezolano, cerca de 3.007 personas resultaron damnificadas, 172 permanecen atrapadas y 383 edificaciones presentan daños, la mayoría en el estado de La Guaira. Además, se reportan afectaciones en 13 hospitales y 25 centros comerciales.
Ante este tipo de emergencias, Unicef recuerda la importancia de estar preparados y de saber cómo actuar antes, durante y después de un terremoto, especialmente cuando hay niños en casa.
El primer paso es conocer los riesgos de la zona donde se vive. Foto:EFE
Según la organización, el primer paso es conocer los riesgos de la zona donde se vive y seguir las recomendaciones de las autoridades locales. Si se trata de una región costera, también es importante informarse sobre la posibilidad de tsunamis y contar con un plan de evacuación.
Se recomienda elaborar un plan familiar de emergencia que incluya rutas de evacuación, puntos de encuentro y una cadena de comunicación entre familiares y amigos en caso de que fallen las redes telefónicas.
También aconseja identificar los lugares más seguros dentro de la vivienda, verificar que la estructura del inmueble cumpla con normas antisísmicas y preparar un kit de emergencia con agua, alimentos no perecederos, medicamentos, un botiquín de primeros auxilios, linterna, pilas, documentos de identidad y dinero en efectivo para al menos tres días.
Cuando hay niños en la familia, se puede explicar qué es un terremoto y enseñarles, con un lenguaje adecuado para su edad, cómo actuar durante una emergencia mediante simulacros periódicos.
Si la persona se encuentra dentro de un edificio seguro, Unicef recomienda seguir la regla de "agacharse, protegerse y agarrarse": ponerse de rodillas, refugiarse bajo un mueble resistente y sujetarse de él hasta que termine el movimiento.
La organización también aconseja no utilizar ascensores durante el sismo.
Quienes se encuentren al aire libre deben dirigirse a un espacio abierto, lejos de edificios, árboles, postes, cables eléctricos y otros elementos que puedan caer.
Si el terremoto ocurre mientras se conduce, lo más seguro es detener el vehículo en un lugar que no represente un riesgo, activar el freno de mano y permanecer dentro hasta que cesen los movimientos.
Además, recuerda que es común que se presenten réplicas durante las horas o días siguientes, por lo que es necesario mantener las mismas medidas de protección.
Voluntarios intentan retirar escombros mientras buscan cuerpos entre los restos de edificios . Foto:AFP
Una vez finalice el terremoto, verifique que no existan riesgos inmediatos, como incendios, fugas o estructuras inestables, y vaya a un lugar abierto y seguro si las condiciones lo permiten.
La organización también aconseja atender de inmediato a las personas heridas, informar a familiares y amigos que se está a salvo y mantenerse atento a la información oficial sobre refugios, centros de salud y distribución de ayuda humanitaria.
En caso de interrupciones en el servicio eléctrico o de telecomunicaciones, sugiere usar el teléfono únicamente cuando sea necesario y priorizar el envío de mensajes de texto, ya que suelen requerir menos capacidad de la red.
Más allá de las afectaciones físicas, Unicef advierte que los terremotos también pueden tener un fuerte impacto emocional en los niños y adolescentes.
Por ello, se debe hablar abiertamente con ellos sobre lo ocurrido, permitirles expresar sus emociones y responder a sus dudas con honestidad y un lenguaje acorde con su edad.
La organización también aconseja brindarles tranquilidad, recordarles que los terremotos son fenómenos naturales y ofrecerles apoyo afectivo mediante el acompañamiento y el contacto físico cuando sea apropiado.
Asimismo, señala la importancia de observar posibles señales de angustia emocional prolongada, como ansiedad persistente, ataques de pánico o cambios importantes en el comportamiento, y buscar ayuda profesional si estos síntomas continúan durante varios meses.
REDACCIÓN VIDA DE HOY
eltiempo
