El primer dentista fue un neandertal: trató una caries con un taladro de piedra

Los neandertales tenían ciertos conocimientos médicos. Cuidaban de los enfermos, heridos y mayores con plantas medicinales y se cree que usaban alquitrán de abedul para taponar cortes. Existen numerosos ejemplos de esos cuidados. Uno de los más famosos es 'Nandy', un individuo ... hallado en el Kurdistán iraquí que vivió hasta los 40 años, una proeza para la época, a pesar de tener un brazo amputado, varias fracturas y una posible sordera. Estos humanos extintos, los más parecidos a nosotros, también usaban palillos de dientes para eliminar restos de comida.
Ahora, nuevas evidencias encontradas en la cueva de Chagyrskaya, en el Altái ruso (Siberia), sugieren que esos cuidados dentales llegaron mucho más allá, con una sofisticación propia de la odontología moderna. Hace 59.000 años, uno de sus habitantes no solo fue capaz de identificar una caries en un molar inferior, sino que tuvo la destreza para perforar la zona dañada con una especie de 'taladro' primitivo, logrando eliminar la infección, que probablemente sería muy dolorosa. Se trata, sin duda, del primer dentista de la humanidad, capaz de poner en práctica, sin anestesia, una intervención que no sería común hasta decenas de miles de años después.
Investigadores de la Academia Rusa de Ciencias, en San Petersburgo, observaron que el diente neandertal mostraba en el centro un orificio profundo que se extiende hasta la cavidad pulpar y una serie de rayaduras en los bordes. Para Lydia Zotkina, del Instituto de Arqueología y Etnografía de Siberia, no hay duda: «La concavidad no es natural. Fue creada intencionalmente por una mano humana usando una pequeña herramienta lítica puntiaguda, probablemente un perforador hecho de jaspe local».
Control y planificaciónSegún la investigadora, las marcas dejadas «muestran que la técnica involucraba movimientos de taladro o rotación, no solo raspado o picado, lo cual requiere control motor fino y planificación». El 'dentista' primitivo abrió completamente la pulpa y limpió meticulosamente su contenido. La intervención tuvo éxito. Se eliminó gran parte de la caries y probablemente resultó en un alivio del dolor, al menos temporal. El diente permaneció funcional después del procedimiento.
El molar también mostraba, además de la concavidad por perforación, un surco bien definido hecho por un palillo en el lateral. Eso significa que el mismo individuo recibió dos tipos diferentes de cuidado oral: uno para limpieza interdental y otro para tratamiento invasivo de caries. «Eso indica un repertorio de comportamientos médico, no solo un caso aislado», dice Zotkina. La naturaleza deliberada de las manipulaciones lo distingue de los numerosos casos documentados de uso de palillos dentales entre diversos homínidos arcaicos.
Este individuo fue capaz de poner en práctica, sin anestesia, una intervención que no sería común hasta decenas de miles de años después.
Para descartar que la concavidad fuera el resultado de factores naturales como desgaste del esmalte por la edad, trauma dental o daño post mortem por procesos geológicos, el equipo realizó experimentos con tres dientes humanos modernos. Demostraron que se puede crear un orificio de la misma forma y con el mismo patrón de surcos microscópicos perforando el diente con una punta de piedra similar a las herramientas halladas en la cueva de Chagyrskaya. Además, la microtomografía confirmó que el propietario del diente sufría caries severa, algo muy raro entre los neandertales.
Un gran dolor«El individuo con el molar infectado habría sufrido un dolor significativo, quizás era incapaz de masticar adecuadamente, lo que podría llevar a desnutrición o a la propagación de la infección al hueso mandibular», señala Ksenia Kolobova, también en el Instituto de Arqueología y Etnografía de Siberia.
Cree que fue otro miembro del grupo, posiblemente con experiencia en la producción de herramientas líticas finas, quien realizó la intervención. «La boca es un espacio difícil para trabajar; se necesita buena destreza manual, paciencia y un ayudante que pueda sostener la cabeza quieta. Creo que esto ocurrió dentro de un vínculo social cercano, posiblemente entre miembros de la familia», mantiene. Los investigadores tampoco descartan la posibilidad de que fuera el propio afectado el que se interviniera a sí mismo. Sea como fuere, las manipulaciones contradicen hipótesis anteriores que sugerían que la mano neandertal limitaba los movimientos precisos.
«Me impacta la increíble fuerza de voluntad que debió de tener este neandertal. Debió de comprender que aunque el dolor del procedimiento era mayor que el de la inflamación, era solo temporal y debía soportarlo»
Existen casos previamente conocidos de intervención dental en el Paleolítico Superior, como el de un varón de unos 25 años con una caries tratada en Riparo de Villabruna (Italia) hace unos 14.000 años, pero solo afectaba a las capas superficiales del esmalte. En la mayoría de las poblaciones de Homo sapiens desde la Edad de Piedra hasta la Baja Edad Media, no existía ningún cuidado dental. Las tasas de caries aumentaron con los siglos, pero los tratamientos generalizados que involucraban apertura de la pulpa y extracción solo comenzaron hace unos pocos cientos de años.
Sin embargo, los hallazgos muestran que, al menos un neandertal, ya sabía identificar y tratar el dolor dental decenas de miles de años antes, aunque nunca se volvió común. Tal vez la persona propietaria de este diente fue única en su comprensión de la enfermedad. O quizás su conocimiento simplemente se perdió porque no era necesario en un mundo neandertal donde las caries eran extremadamente raras.
«Cuidar a los enfermos no es exclusivo de los humanos modernos, pero importa la forma de cuidado. En los neandertales, tenemos múltiples ejemplos de individuos con lesiones graves, pérdida de audición o edad avanzada que sobrevivieron durante años, lo que significa que otros compartieron alimentos y los protegieron. Eso es cuidado social», afirma Kolobova.
«Pero lo que encontramos va más allá - continúa-. Tratar un diente cariado no es solo alimentar o proteger a alguien. Requiere diagnosticar la fuente del dolor, seleccionar la herramienta adecuada, realizar una acción dolorosa e invasiva, y persistir a pesar de la incomodidad del paciente. Eso es intervención médica activa y dirigida. Sugiere que los neandertales comprendían causa y efecto: 'Si elimino el tejido dañado, el dolor puede detenerse'. Eso es un salto cognitivo más allá del instinto».
Para Alisa Zubova, del Museo de Antropología y Etnografía Pedro el Grande, está claro que los neandertales comprendían que sus propios cuerpos podían y debían ser modificados o reparados cuando estaban lesionados o enfermos. «Esto nos indica que las partes emocionales y conscientes de la mente neandertal funcionaban de manera independiente, al igual que en los humanos modernos. No veían sus cuerpos únicamente como un constructo mito-ritual heredado, sino como un objeto material sobre el cual podían actuar».
«Me impacta la increíble fuerza de voluntad que debió de tener este neandertal. Debió de comprender que aunque el dolor del procedimiento era mayor que el de la inflamación, era solo temporal y debía soportarlo», afirma Zotkina. «Para mí, este es un ejemplo asombroso de cómo la evidencia arqueológica nos permite no solo vislumbrar un aspecto de la vida de personas del pasado, sino comprender cómo eran realmente: fuertes y resilientes. Ahora, cada vez que voy al dentista, pienso en ese individuo».
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